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STEILAS en contra de la nueva reforma de los estudios universitarios

Enviado por en 2015-02-05 – 12:16 PMSin comentarios

El ministro Wert, el Atila de la enseñanza, lleva al Consejo de Ministros del Gobierno español de hoy 30 de enero el Real Decreto para que las universidades puedan reducir los grados universitarios de cuatro a tres años, ampliando los másteres de uno a dos años

Hay muchas razones para oponerse a esta reforma, y así lo ha visto un amplio y plural conjunto de entidades: el Consejo de Estado, la Conferencia de Rectores, la totalidad de los sindicatos de enseñanza, los consejos de estudiantes….

Varios son los efectos de este nuevo desaguisado (laborales, sociales educativos), pero hay uno especialmente preocupante: nos conduce a un encarecimiento de la enseñanza superior, nos hace avanzar en el camino de la elitización de la Universidad. ¿Volveremos a aquel viejo eslogan de los setenta del siglo pasado que decía “el hijo del obrero a la universidad”?

El actual sistema universitario se estructura en cuatro años de estudios de grado, más un año de máster. Este sistema denominado 4+1, se convertirá en un 3+2.

La primera consecuencia es evidente: el encarecimiento de las carreras. El coste de un crédito de máster es sensiblemente superior al del crédito de los grados, puede ser hasta tres veces más caro. Es fácil detectar esta primera consecuencia. Más dificultades para que las clases menos favorecidas puedan acceder a estudios universitarios. ´

La reducción de los grados de cuatro a tres años convertirá los grados actuales aun más si cabe en una enseñanza de carácter básico y generalista que impedirá acceder a puestos de trabajo cualificados y especializados. Para adquirir la cualificación “especializada” que abra las puertas al ya difícil mercado laboral será necesario duplicar la duración y el coste actual.

La obligada adaptación de los planes de estudios que esta reforma traerá, también se convertirá en una excelente excusa para la eliminación de muchos puestos de trabajo en las plantillas docentes.

Wert dice que busca homogeneizar nuestra enseñanza universitaria con la de la mayoría de los países de Europa. Sin embargo, el propio Consejo de Estado dictaminó en contra, porque —dicen— la pretendida homologación con Europa difícilmente se podrá alcanzar “si dentro de nuestro propio país podría darse el caso de que en un mismo título tuviera una duración diferente en una universidad y otra”.

Efectivamente, porque la reforma es voluntaria, y las universidades no están obligadas a aplicarla, unas lo harán y otras no. Y ya está aquí la ceremonia de la confusión. Los mismos grados tendrán duraciones distintas en función de la universidad.

Además de todo esto, las primeras generaciones de Bolonia apenas han acabado sus estudios y todavía quedan alumnos y alumnas del anterior plan de universidades. No se ha evaluado el resultado del sistema 4+1, y la propia Conferencia de Rectores denuncia que “no se han hecho estudios previos y los indicadores que tenemos lo desaconsejan”.

Reformar por reformar, con el objetivo de favorecer a las universidades privadas. Y para terminar, un clásico en la política de Wert-Atila: no se ha consensuado, no se ha negociado ni una coma con los agentes educativos y sociales.

Valoramos positivamente la decisión de CRUE de no aplicar la reforma al menos durante los próximos 2 años hasta evaluar el funcionamiento de los actuales grados. Es un paso en la buena dirección pero es insuficiente a todas luces. El riesgo de elitización de la universidad y de pérdida de puestos de trabajo sigue ahí. Por todo esto, STEILAS dice no a esta reforma, y aportaremos todos nuestros esfuerzos para que no se lleve a la práctica.

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